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lunes, 21 de mayo de 2007

Teatro clásico

Tercero Humanista – Segunda Unidad

ANTECEDENTES DE LA TRAGEDIA

Actitudes del hombre frente a los demás con los demás

En nuestras relaciones lingüísticas con los demás seres humanos podemos adoptar tres actitudes básicas: comunicar algo, expresar algún senti­miento o estado anímico y, por último, ordenar o rogar, es decir, influir sobre la conducta del interlocutor. Adoptamos la primera actitud cuando contamos o narramos alguna experiencia personal, algo que nos ha sucedido o que alguien nos ha contado; la segunda actitud se revela en los momentos en que expresamos nuestra sorpresa, asombro, alegría, dolor, o cualquier tipo de sentimientos que algo nos provoca. Adoptamos la tercera actitud cuando damos órdenes, manifestamos deseos, emitimos un ruego, etc., ya que
con estas órdenes, deseos, ruegos, llamados de atención, pretendemos que nuestro interlocutor actúe de tal o cual manera.
Claro está que estas actitudes no siempre se dan por separado. Más aún, generalmente asumimos más de una a la vez. Por ejemplo, cuando alguien grita: ¡Fuego! quiere decir algo está ardiendo (narra algo); manifiesta con ese grito su pánico ante lo que sucede (expresa sus sentimientos con respecto a algo) y, además, influye en la conducta de los demás para que tengan cuidado y, si es necesario, huyan.
Cada una de estas actitudes básicas de la comunicación humana recibe un nombre: actitud comunicativa, referencial o enunciativa, cuando narramos o contamos; actitud expresiva, cuando manifestamos nuestra interioridad, y actitud apelativa o apostrófica, cuando llamamos la atención de alguien.

¿Qué es un género literario?

Género literario es un conjunto de obras en las que se revela preferen­temente una misma actitud lingüística.
De acuerdo a lo anterior, los géneros literarios son solamente tres:

a) Género narrativo o épico, al que pertenecen todas las obras literarias que revelan preferentemente la actitud comunicativa o referencial;

b) Género lírico, al que pertenecen todas las obras que revelan preferente­mente actitud expresiva;

c) Género dramático, al que pertenecen todas las obras que responden a la actitud apelativa o conativa, y que reciben, por lo tanto, el nombre de obras dramáticas, así como a las anteriores las llamamos narrativas o líricas.

¿Qué es una obra dramática? Una obra dramática es una obra literaria (construida mediante el lenguaje) que está escrita en forma de diálogo y que puede ser representada en un escenario por actores que encarnen a los personajes que en ella aparecen. Cuando esto último sucede, la obra dramática se transforma en obra de teatro, es decir, se pone en acción lo que en ella estaba escrito, para lo cual es necesario emplear una serie de elementos técnicos (decorados, luces, maquillaje, etc.).

Las fiestas atenienses y los orígenes del teatro griego

Se celebraban en Atenas varias fiestas en honor de la diosa Atenea. La más magnífica era la de las grandes Panateneas, que tenía lugar cada cuatro años.
Aquel día, el pueblo entero subía en procesión al templo de la diosa para llevarle un gran velo bordado destinado a cubrir su imagen. Doncellas de las familias más principales, hábiles obreras, habían trabajado nueve meses para hacer aquel velo bajo la inspección de las sacerdotisas. Lo habían cubierto de bordados que representaban la lucha entre los dioses del Olimpo y los titanes y el triunfo de la diosa sobre Encelades. Habían añadido episodios de la historia de Atenas.

El velo iba tendido, como vela de un barco, por encima de la nave sagrada, y ésta, movida con máquinas, subía la cuesta que conduce a la Acrópolis.
Todo el pueblo la seguía en traje de fiestas. El cortejo se había formado fuera de la ciudad, en el arrabal del Cerámico; pasaba por una puerta, atravesaba la plaza y seguía la calle principal, luego subía a la Acrópolis y tomaba la vía Sacra, que conducía delante del Partenón.
A la cabeza iban los sacerdotes y los sirvientes del culto; un grupo de doncellas, con largas vestiduras, en la mano los vasos del sacrificio; otro grupo, las canéforas, que llevaban encima de la cabeza los cestos que contenían los objetos sagrados. Aquellas doncellas eran las hijas de los ciudadanos de Atenas, elegidas entre las mejores familias. Detrás venían las hijas de los metecos o extranjeros, que llevaban los jarros para el agua, los asientos y los quitasoles. La ley las obligaba a presentarse aquel día como sirvientes de las atenienses.
Luego seguían los animales destinados al sacrificio, ofrecidos unos por la ciudad de Atenas, otros por los demos del Atica, otros por las colonias, atenienses. Hombres los conducían, músicos les seguían tocando la flauta o la lira.
A continuación iba un grupo de viejos elegidos entre los de mejor presencia, con ramas de olivo en la mano, luego guerreros armados, carros, jóvenes a caballo. El cortejo, al llegar al Partenón, se detenía delante de la puerta y allí se degollaban las víctimas. Se abría el templo, dejando ver en el fondo la estatua de la diosa toda brillante de oro.
Había también en el Atica varias fiestas consagradas a Dionysos, dios de la vegetación y de la vendimia.
En las grandes Dionisíacas, la menos antigua y más brillante de estas fiestas de Dionysos, se paseaba a través del Cerámico la vieja imagen del dios, seguida de gran cortejo de gentes jóvenes disfrazadas que representaban a los compañeros de Dionysos, los sátiros. Ante el altar del dios se entonaba una especie de cántico, el ditirambo, con acompañamiento de flautas. Se le llamó también coro trágico (la palabra tragos significa macho cabrío), quizá porque los cantores estaban disfrazados de sátiros.

Luego, a la tropa de los sátiros se añadió un hombre con máscara de tela de hilo que representaba al dios Dionysos. Este actor, subido en un tablado, dialogaba con los sátiros. Entonces se empezaron a representar escenas de la vida de Dionysos.
Decíase que un contemporáneo de Pisístrato, Thespies, de la aldea de Icarios, había imaginado introducir el actor en el coro y hacerle subir al tablado.
De esta suerte, la danza alrededor del altar del dios venía a ser un espectáculo. Este espectáculo fue instalado en la ciudad, cerca del álamo negro, en la plaza del mercado y llegó a ser de uso regular.

Pronto se pasó de las escenas de la vida de Dionysos, y se empezaron a representar las aventuras de los demás dioses y las de los héroes. E1 coro dejó de ser una tropa de sátiros y pudo representar toda clase de personajes. Frinico llegó a hacer representar un acontecimiento contemporáneo, la toma de Mileto. Fue también el primero, según se dice, que encargó al actor representar un personaje femenino.

Luego vino Esquilo, al que se ha llamado padre de la tragedia. En vez de un actor; hizo aparecer dos, con lo cual el actor ya no se vio reducido a hablar al coro, el diálogo entre los dos actores vino a ser la parte importante de la representación y el coro quedó reducido a un intermedio. Así se creó definitivamente la tragedia.
En la fiesta de las Leneanas, que se celebraba después de la vendimia, se ofrecía a Dionysos el primer vino salido de las prensas. Luego se banqueteaba, se bebía y se iba en tropel por la ciudad cantando las alabanzas del dios. Iban subidos en carros jóvenes disfrazados de sátiros o de bacantes, el rostro teñido con heces de uva o bermellón, la cabeza coronada de yedra. Se reía, se bailaba, se lanzaban injurias, se hacía burla de los espectadores. Esta diversión se llamaba comos.
No sabemos con exactitud cómo esta fiesta desordenada se reglamentó poco a poco, de modo que llegó a ser una representación. Decíase que había hecho el cambio primeramente Susarión en Megara y que los atenienses le habían imitado.

Se acabó por hacer en Atenas con el coro cómico (del comos) lo que se había hecho con el canto trágico. Se pusieron tablados y subieron actores a ellos para desempeñar una obra, en tanto el coro permanecía abajo. Así se creó la comedia, que representaba escenas de la vida diaria y fue siempre menos considerada que la tragedia.

TEATRO. La tragedia y la comedia se representaron primeramente en tablados movibles que se desarmaban después de la función.
Más tarde se construyó un edificio. En la ladera de una colina se labraron en la roca gradas dispuestas unas detrás de otras, desde la falda hasta la cumbre. El conjunto tenía forma semicircular, interrumpida por pasos. Las tres primera filas, abajo, eran puestos de preferencia. En la primera se sentaban los sacerdotes, en medio el sacerdote de Dionysos, el dios al que se ofrecía el espectáculo. En las demás filas se sentaban los espectadores. A este semicírculo de gradas se llamaba teatro, palabra que significa espectáculo.
Por bajo las gradas se extendía una plaza semicircular llamada orquesta o danza. En medio se alzaba el altar del dios, a donde el coro venía a cantar y a danzar dándole vuelta.
Frente a los espectadores, al otro lado de la orquesta, se alzaba un muro llamado escena, que constituía el fondo y representaba una decoración.
Delante de este muro se extendía una terraza larga y estrecha en la que se ponían los actores, que tenían acceso a la misma por una puerta situada en el centro del muro.

La representación era una fiesta religiosa, preparada con mucha anticipación, y que tenía lugar una vez solamente al año. Un magistrado religioso (un arconte) estaba encargado de dirigirla y escogía las obras que habían de representarse. Un ciudadano rico, designado por su tribu, estaba encargado de organizar la representación y de sufragar los gastos. Se le llamaba corega. Este cargo se imponía como un deber y costaba hasta 500 dracmas. Jóvenes de la ciudad, elegidos entre los de mejor presencia, habían de formar el coro. Era también in servicio obligatorio. Se necesitaban cincuenta personas para el coro de la tragedia, veinticinco para el de la comedia. El corega reunía a los jóvenes del coro en su casa y pagaba un profesor que les enseñara su papel. Pagaba también los músicos y los actores.
Las representaciones duraban varios días, porque había concurso entre varios coregas. Se representaban las obras de varios concursantes, tres para la tragedia, cinco para la comedia. Cada uno necesitaba un día. Cada representación trágica se componía de tres tragedias representada una a continuación de otra (trilogía) y de un drama satírico (obra corta en que el coro estaba formado por sátiros).
El espectáculo empezaba por la mañana, al salir el sol. En las gradas estaban sentados los espectadores, distribuidos por tribus, pudiendo contener el teatro treinta mil de aquellos. Asistían todos los ciudadanos y para que los más pobres pudieran hacerlo, el Estado distribuía a cada uno dos óbolos, precio de la entrada.

El coro ingresaba en la orquesta por filas e iba a colocarse cerca del altar. A la cabeza iba su director, el corifeo. Luego, a los acordes de la flauta y de la lira, ejecutaba movimientos alrededor del altar.
En el estrado, a metro y medio de altura sobre el coro, aparecían los actores, el rostro cubierto con una máscara.
En la tragedia iban vestidos a la moda oriental, con vestidura larga y gran manto, calzados con brodequines de suela muy alta (coturno) que les hacían parecer más altos. En la máscara, en el sitio correspondiente a la boca, había una saliente que reforzaba la voz. Su aspecto en conjunto era miedoso.
El traje de los actores cómicos era más ligero y el calzado bajo. La máscara figuraba una mueca.

En una obra no trabajaban más que tres actores, y el autor tenía que arreglárselas para distribuir entre ellos todos los papeles en que se necesitaba hablar, los masculinos lo mismo que los femeninos, porque no había actrices. El autor podía introducir a voluntad los personajes mudos, que llevaban máscara con la boca cerrada.

Jueces nombrados a la suerte decidían qué grupos de actores habían ganado el premio, consistente en un trípode en que se inscribían los nombres del corega, de su tribu, del autor y del primer actor. Porque el concurso no era solamente entre los que desempeñaban las obras. El corega recogía el trípode y lo consagraba a Dionysos, exponiéndolo en una vía pública.
(Ch. Seignobos: Historia Universal)